
miércoles 26 de agosto de 2009
jueves 28 de mayo de 2009
jueves 21 de mayo de 2009
El poema que diera nombre al libro 4 manos

LA MURALLA
Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos
los negros, sus manos negras
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte
¡Tun, tun!
¿Quién es?
Una rosa y un clavel...
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El sable del coronel...
¡Cierra la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
La paloma y el laurel...
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El gusano y el ciempiés...
¡Cierra la muralla!
Al corazón del amigo: abre la muralla;
al veneno y al puñal: cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena: abre la muralla;
al diente de la serpiente: cierra la muralla;
al corazón del amigo: abre la muralla;
al ruiseñor en la flor…
Alcemos esta muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte.
NICOLAS GUILLEN
Renata Otto dementeazul nos da la bienvenida
La Poeta del Eldorado Ranata Otto nos presento a los integrantes de los "4 MANOS " como esos amigos que se encuentra en largo camino de la literatura, y que en su parada de los reencuentros para deleitarnos con sus versos, Ella que conoces a estos cuatro que intenta ser aprendices de brujos en donde el caldero se hierve con poetas que dejaron su marca en al amor y los versos. Ahora podemos observar en la foto al poeta de Iguazu Hugo Skupieñ, al autor Florentino Sanchez, el escritor Alberto Szretter de Puerto Rico, las poetiza Erica Borja, Silvia Barberini (Eldorado) Dana Salas, Jenny Wasiuk (Posada) y un centenar de amigos de la Letras toda una fiesta para el viernes 15 de mayo a las 19 horas en paso Cooperativo de Eldorado Misiones Argentina
Tu aliento impregna mi cerebro,
sabe a brisa perpetua, a sol naciente,
a insomnio trivial, a chispa perenne.
Tu aliento me amarra
a quererte para siempre...
Con un solo beso me privás
del pensamiento.
La piel de tu boca me instiga
a quererte para siempre...
Tus manos me hieren de vida inmortal,
convierten en crisálidas tiernas mis viejos monstruos
encadenados a una razón oscura...
Amor amable
Tus manos que hieren, me profesan la fe
de quererte para siempre...
El sonido de tu voz, huele a sándalo;
sensual engendro del mismo Dios
que todo lo sabe y puede.
Nació para consuelo de mi cinismo
y para acallar con sus caricias tanta hipocresía...
Tu voz me pide que te quiera...
...que te quiera para siempre?
THEODOSIO ANDRES BARRIOS
Los Poemas de la Bestia leido por la Bella Colorada
MARIELEspere en el bar
de la esquina
de la calle Constitucion.
Su mirada parecia llegar
su cuerpo estaba en camino
su alma recorria el espacio infinito
su aura brillaba en el horizonte
su perfume se olia a lo largo
su voz retumbaba en mis oidos
su sonrisa perlada cubria la espera
sus manos firmes venian
su largas piernas corrian por la calle
su boca humeda se aproxima
su presencia se hacia sentir
sus colectivos pasaron toda la tarde
Manolo me cobre el cafe.
El Bar cerro
Ella no vino
Mariel estaba
con el capìtan o el capital?
Eduardo Monte Jopia de la Ciudad de la Furia
La Bella de la Foto Carina Ruggiero
El Viedmense Vildo Pioppi
Con el viento patagonico la voz pausada de Vildo Pioppi vino a presentarnos sus poemas que componen en 4 manosElla deja su aroma en mí
incluso mi sonrisa perenne
y no le alcanza,
entonces me estampa un beso
en el espejo del alma
alguna ropa de color, como al descuido
deja colgada de mis ojos
su perfume entre las sabanas del viento
y cierra todas las compuertas tras de si.
Vildo Pioppi
incluso mi sonrisa perenne
y no le alcanza,
entonces me estampa un beso
en el espejo del alma
alguna ropa de color, como al descuido
deja colgada de mis ojos
su perfume entre las sabanas del viento
y cierra todas las compuertas tras de si.
Vildo Pioppi
El Turno del Vasco Baigorri
A PESAR DE TODO
Acostumbrados a defender al amor
con uñas y dientes,
negándonos a perder
el rumbo hacia la isla de los sueños.
No nos es posible creer
que al amor,
tan custodiado,
le dispararon por la espalda
y que no nos animamos
a ponerle el pecho a esas balas,
retirándonos cabizbajos
del campo de batalla.
Pero el amor levantará,
sin duda,
la bandera blanca de los delirios.
En un grito y con el puño en alto
nos llevará adelante
para perdernos en otra pasión.
Porque no sabemos como abandonar la vida,
montaremos el quijotesco corcel de la esperanza
mientras bajamos la celada
caerá una lagrima silenciosa
por los dulces recuerdos
y los tristes abandonos.
Le pediremos a él
que nos ayude,
cuando nos arrojemos,
¿por última vez?,
en los brazos suaves y amantes
de la nueva ilusión,
esperando que nos quiera tanto,
tanto,
que nos haga olvidar
hasta el primer amor,
y amar,
amar,
a pesar de todo.
Vasco Baigorri
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